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Oligarquía | Silvia Tolosa

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Silvia Tolosa, licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona. Experta en Dirección y Gestión administrativa en la empresa privada y escritora nos descubre los entresijos de la oligarquía como una forma de gobierno en la que el poder político está en manos de unos pocos.

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Hay una palabra que se repite mucho desde que empezó la Guerra entre Rusia y Ucrania el 24 de febrero de 2022. Esta palabra es  “oligarcas” (personas que tienen poder dentro de una oligarquía).

La Oligarquía que proviene del griego ὀλιγαρχία (oligarchía) deriva de ὀλίγος (olígos), que significa “poco, escaso, reducido”, y ἄρχω (archo), que significa (“mandar, ser el primero”)​​​. La oligarquía consiste en el control político del Estado por un sector minoritario, que bien puede ser una élite política, económica, étnica o militar, siempre y cuando posea los instrumentos para ejercer el monopolio del poder y perpetuarse en el poder.

Oligarquía en la ciencia política es una forma de gobierno en la que el poder político está en manos de unas pocas personas, generalmente de las mismas y casi siempre de los más ricos. 

Hace 2.300 años Aristóteles ya observó a los oligarcas y escribió que “mientras la tiranía es el tipo de monarquía que solo tiene en cuenta el interés del monarca, la oligarquía mira solo por el interés de los ricos”. Ya había oligarcas en la Atenas de la Antigüedad, y hay oligarcas también hoy en la Rusia de Vladímir Putin, con la pequeña diferencia de que los oligarcas rusos conocen bien dónde está el límite de su poder.

Ese límite se vislumbró un día de octubre de 2003, cuando unos policías enmascarados asaltaron el jet privado de Mijaíl Jodorkovski, el hombre más rico de Rusia. Detuvieron al magnate del petróleo que había tenido la osadía de denunciar corruptelas del gobierno ruso en televisión. Lo encerraron diez años en una cárcel de Siberia y le quitaron sus empresas, que acabaron en manos de un amigo íntimo del presidente ruso.

Actualmente Jodorkovski vive exiliado en el Reino Unido. Y es afortunado porque ha acabado mejor que otros oligarcas compatriotas que también hablaron de más como es el caso de  Borís Berezovski, dueño de medios de comunicación y de otra petrolera. Berezovski también tuvo que huir de Rusia tras criticar al presidente. Lo  encontraron ahorcado en el baño de su casa de Londres en 2013. Los investigadores todavía no se ponen de acuerdo sobre si fue un suicidio u otra cosa.

Hoy que las tropas rusas asedian entre otras ciudades a Odesa o «la Perla del Mar Negro» como se la conoce tal vez porque cuenta con el puerto comercial marítimo más grande de Ucrania, cabe recordar que en esa ciudad influenciada por el estilo arquitectónico francés e italiano y constituida por una gran red de pasajes subterráneos y laberintos que conforman a su vez la mayor red de catacumbas del mundo con una longitud de túneles de próximamente 2500 kilómetros, allí nació Serguéi Leonídovic Magnitski. Éste abogado y auditor ruso cuyo arresto y posterior muerte en una cárcel rusa, atrajo la atención de la prensa internacional y llevó a investigaciones tanto oficiales como extraoficiales de fraude, robo y violaciones de derechos. Magnitsky alegó en su momento que hubo un robo a gran escala por parte del Estado ruso llevado a cabo por funcionarios. Posteriormente fue arrestado y finalmente murió en prisión siete días antes de la expiración del plazo de un año durante el cual podía legalmente estar detenido sin juicio. En total, Magnitsky estuvo detenido 358 días en la prisión de Butyrka en Moscú. Allí sufrió de colelitiasispancreatitis y un bloqueo de la vesícula biliar y recibió atención médica muy deficiente. Posteriormente se descubrió que había recibido una paliza justo antes de morir.

No fue una muerte en vano ya que a raíz de esa violación de derechos se creó La Ley Global Magnistsky sobre Responsabilidad de Derechos Humanos (Global Magnitsky Human Rights Accountability Act). Dicha Ley fue aprobada en Estados Unidos para perseguir a extranjeros acusados de corrupción y violaciones a los derechos humanos. Se aprobó en 2012 e inicialmente fue dirigida a funcionarios rusos y otras personas implicadas en el crimen del abogado ruso Serguéi Magnitski en noviembre de 2009. Este letrado que denunció la corrupción en Rusia da nombre a esta ley que desde 2016 se aplica en los Estados Unidos y se aplica globalmente y «autoriza a los gobiernos a sancionar a los infractores de los derechos humanos en Rusia, congelar sus activos extranjeros y prohibirles ingresar al país firmante».

La Ley Magnistky impide a los funcionarios rusos que se consideren que estuvieron involucrados en la muerte del auditor Magnistky que entren a los Estados Unidos o utilicen su sistema bancario. En respuesta a esto y de forma arbitraria Rusia bloqueó cientos de adopciones extranjeras el 19 de diciembre de 2012 con la Ley Dmitri Yákovlev (Chase Harrison) votada en la Duma Estatal Rusa con 400 votos favor contra 4._

En enero de 2013, el Financial Times denunció de forma bien documentada el atroz caso Magnitsky que “exhibía el lado más oscuro del Putinismo” y animaba firmemente la idea de que los países de la Unión Europea impusieran sanciones similares en contra de los funcionarios rusos implicados. Sanciones que han acaecido debido a la acción bélica iniciada el 20 de febrero de 2022. Ha tenido que darse una guerra en Europa para que muchos países inicien su cruzada contra los oligarcas rusos y de forma indirecta contra su líder. De este modo los países occidentales ponen sus esperanzas en que se dé una revuelta contra Putin. Su idea es que si haces daño a los millonarios rusos con sanciones, estos presionarán a Putin para que se retire de Ucrania o forzarán su salida del poder. De momento hay poca evidencia de que esta estrategia funcione.  Los oligarcas siguen fielmente en la trinchera de Putin. Estos no crean simpatías en ningún ámbito de la sociedad internacional, ya que casi todos los oligarcas rusos se hicieron ricos de forma bastante turbia.

Jodorkovski, el encarcelado por denunciar la corrupción de Putin, se había enriquecido comprando a precio de saldo una petrolera estatal en tiempos de su amigo Borís Yeltsin. Pagó algo más de trescientos millones de dólares por unas acciones valoradas en cinco mil millones de dólares. ¡Un auténtico chollo!

A Berezovski, por su parte, sus buenas relaciones con el Kremlin lo llevaron a controlar la aerolínea pública rusa y la principal televisión del país. Empresas importantísimas para cualquier Gobierno.

Jodorkovski y Berezovski  formaban parte de la primera generación de oligarcas rusos. Eran la primera élite que hizo su fortuna aprovechándose de la desintegración de la URSS en los años noventa. Entonces como toda la economía soviética había estado en manos del Estado, la nueva Rusia del presidente Yeltsin ideó un plan para empezar a privatizarla. Y fue así que, en octubre de 1992, se repartieron entre los rusos 148 millones de vales a cambio de su parte de la propiedad de las empresas públicas. Pero eso se convertiría en “pan para hoy y hambre para mañana” para la población rusa, que se vio obligada por necesidades económicas a mal vender sus derechos y entregarlos a un ‘puñado’ de ricos selectos.

En 1995, Rusia estaba ahogada por la mala situación económica, y el presidente Yeltsin tenía unas elecciones a la vuelta de la esquina con muy malas perspectivas, así que decidió pisar el acelerador en la marcha hacia el capitalismo. Los oligarcas financiaron su campaña política y, a cambio, el Estado les pidió préstamos usando como garantía las acciones de las empresas públicas más valiosas. Cuando Rusia no pudo devolver el dinero, los oligarcas se las quedaron a precio de ganga.

Fueron los oligarcas quienes auparon a Putin al poder. Preocupados por la mala salud de Borís Yeltsin, favorecieron como sucesor a un desconocido exagente del KGB, sin saber que acabaría por convertirse en el dueño y señor ‘ de todas las Rusias’. Los oligarcas decidieron que Putin les encabezara.

De este modo Berezovski, por ejemplo, puso sus grandes medios de comunicación a su servicio durante su primera campaña presidencial en el año 2000. Berezovski se aseguró en aquel momento  que las palabras de Putin llegaran a los rusos, pero debió prestar más atención a lo que decía su candidato.

Semanas después de la victoria de Putin, Berezovski contó al “Financial Times” que entre él y otros seis millonarios rusos controlaban la mitad de la riqueza del país. Tanto él como el otro gran oligarca de los medios de comunicación, Vladímir Gusinski, habían sido fundamentales en el ascenso de Putin, pero al nuevo presidente no le hacían gracia los programas de humor de sus televisiones, en los que un guiñol le parodiaba. Antes de que acabara el año electoral, uno de esos oligarcas estaba en la cárcel y el otro había tenido que huir del país. Los dos perdieron su fortuna. Era la primera advertencia.

Aunque eran los oligarcas quienes financiaban su partido y su campaña, Putin prometía en las entrevistas que “esa clase que fusionaba el poder y la riqueza dejaría de existir”. Interpretaba hábilmente el desprecio que la población rusa sentía por los oligarcas, a los que se acusaba de haber saqueado la riqueza nacional, de abusar de su posición, de crear violencia e inseguridad… Putin supo usar aquel descontento, pero muchos de los oligarcas creían que era solo palabrería y que podrían controlarlo después de las elecciones. Pero pocos meses después de ser elegido, Putin reunió en el Kremlin a los veintiún hombres más ricos de Rusia para ofrecerles algo parecido a un pacto: tenían que obedecerle y no meterse en política, y, a cambio, seguirían ganando dinero. Algunos salieron de la reunión celebrando la promesa del presidente de no revisar las privatizaciones, pero también con un mensaje claro: con Putin se podía hacer negocios, contra Putin se podía acabar encarcelado, o incluso algo peor.

El pacto sigue vivo hoy, pero a aquellos oligarcas de primera generación se les han unido otros durante los últimos veinte años. Son los conocidos como “siloviki”, los “hombres fuertes”. La mayoría provienen del aparato soviético, ya sea del KGB, como el propio Putin, o de las Fuerzas Armadas. Todos ellos le deben al presidente sus enormes riquezas y le son leales. Casi todos los oligarcas en Rusia “hombres fuertes” están relacionados con Putin de forma personal desde hace mucho tiempo. Tal vez el mejor ejemplo sea Igor Sechin.

Sechin es el presidente de Rosneft, la mayor empresa de Rusia y responsable de un 6% del suministro mundial de petróleo. Antes de eso, era el secretario de Putin, cuando éste era vicealcalde de San Petersburgo y su amigo personal. Todo indica, además, que, al igual que su jefe, trabajó previamente para el KGB. El valor de su fortuna es desconocido, pero, desde la entrada en vigor de las sanciones de la Unión Europea, le han requisado dos yates: uno en Francia, que costó unos 120 millones de euros, y otro en España, valorado en 450 millones de euros.

O por ejemplo Arkady Rotenberg a quienes sus padres le obligaron a ir a una clase extraescolar de artes marciales; y coincidir en ella con Putin le cambió la vida: cuando su amigo llegó a presidente, le puso a dirigir una nueva empresa pública que controlaba el 30% del mercado del vodka en Rusia. Al mismo tiempo, él y su hermano fundaron un entramado de compañías que empezaron a recibir contratos a dedo por parte de empresas públicas.

Según Jeffrey A. Winters, el mayor experto mundial en oligarquías, Putin es un tipo de oligarca muy particular, una especie de sultán porque según sus palabras: “Los oligarcas en Rusia están domesticados, controlados y limitados por una sola figura muy poderosa, la de Putin”. La oligarquía rusa, como todas las que definió Aristóteles, “mira solo por el interés de los ricos”, pero solo una persona decide quién puede ser rico y quién no: Vladímir Putin. Quien no solo tiene dinero sino que decide controlar  el dinero de los demás, es decir si hunde o eleva al resto de los oligarcas rusos.

Origen histórico de la oligarquía 

La oligarquía y los sistemas oligárquicos cuentan con muchísimos años de historia. Desde la aparición de las primeras civilizaciones, la oligarquía ha estado presente como sistema de gobierno y organización en muchas partes del mundo, como la Antigua Grecia, por ejemplo. Por esta razón, Platón, en la Antigua Grecia, ya versaba sobre la oligarquía y las implicaciones de ésta en Atenas.  Una situación que, de la misma forma, ocurre con Aristóteles, quien hablaba de la oligarquía para hacer referencia al gobierno de los ricos; lo que se conoce como plutocracia. 

África también ha sido un continente que ha contado con sistemas oligárquicos. A lo largo de la historia, los poblados africanos han estado gobernados por un conjunto de dirigentes que se integraba de ancianos sabios, o la clase elitista de la época colonial.

También, en la Italia renacentista, los Medici son un ejemplo de cómo conviven sistemas oligárquicos con otros sistemas, influyendo sobre las decisiones de los gobernantes a través de los grupos de presión o cabildeo.

La oligarquía no presenta un origen concreto, sino que se ha ido dando a lo largo y ancho del planeta, a lo largo de la historia. Estos esquemas sociales se han dado en la historia de la humanidad en multitud de civilizaciones, tanto europeas, como africanas, asiáticas o americanas, y continúan vigentes en muchos lugares del mundo. Eran oligarquías que, en muchas ocasiones se convirtieron en dictaduras enmascaradas en un intento de democracia fallida. Es así que en algunos casos la oligarquía adopta forma de dictadura. En cualquier caso, aunque evidentemente comparte muchos rasgos, tienen algunas diferencias. Es importante tener claro que no son lo mismo.

La dictadura es un sistema político donde el control del Estado recae en una sola persona (que es el dictador). Sin embargo, la oligarquía puede tener, o no, el poder en los estamentos políticos, pero, además, su poder está compartido en varias personas con unos mismos intereses en común.

La oligarquía se asemejaba en algunos caos en sus prácticas a las dictaduras. Sin embargo, se distingue en que en la oligarquía la toma de decisiones (y el poder) seguía en varias personas. En cambio en las dictaduras el poder se unifica en una sola persona.

Tipos de oligarquía

La oligarquía puede aplicarse para hacer referencia a aquellos grupos sociales que tratan de monopolizar el poder político, económico y cultural en un país. De esta forma, se aprovechan de sus influencias para obtener beneficio y satisfacer sus intereses.

Una oligarquía no siempre adopta forma de gobierno o institución pública, sino que puede hacerse mediante fuerzas de presión (sociales, culturales y económicas) que se respetan por sus distintas condiciones. En cualquier caso, los oligarcas siempre velarán por sus propios intereses.

Las oligarquías pueden ser de distintos tipos:

  • Oligarquía financiera o económica que hace referencia al control por parte de autoridades económicas o financieras. Y el control recae por tanto sobre el sistema económico. Es una forma Muy empleada por los políticos de corte izquierdista en España para referirse a las presiones que recibe el Gobierno por parte del IBEX35 (las 35 empresas más grandes de España). Porque España tiene oligarcas también que labraron su fortuna durante la época franquista con trabajo esclavo de algunos sectores sociales y que siguieron ‘manejando’ el país en democracia a través de empresas del IBEX35 como Acciona, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, OHL o ACS.
  • Oligarquía terrenal donde el control (o poder) recae sobre la tierra y sus principales propietarios o grandes terratenientes. En la actualidad, normalmente va de la mano del poder económico, puesto que a las tierras se les presupone un valor.
  • Oligarquía estamental, criolla o colonial donde los poderes recaerán sobre las familias que históricamente hayan estado relacionados con el poder. El control recae sobre las familias más poderosas de la época colonial y casualmente, también guarda relación con los otros dos tipos de oligarquías.

En Argentina se acuñó la oligarquía conservadora según autores como Alberto Guerberof al señalar a una élite que dirigió políticamente al país en algunos momentos históricos durante los años 1880 a 1916 y aludiendo a la ideología del Partido Demócrata Nacional. Según el historiador Natalio R. Botana en Argentina la oligarquía fue en un inicio de tipo terrenal y/o colonial.

En la oligarquía, se acaban anteponiendo los intereses de unos pocos dirigentes en lugar de buscar el beneficio común para la totalidad de la ciudadanía. Este tipo de prácticas, a menudo, conllevan un gran desencanto en la población y acaban desencadenando revueltas que derrocan al sistema tiránico.

Ejemplos genéricos de oligarquías son el famoso apartheid surafricano, en el que la minoría blanca gobernaba a la mayoría de la población de color y les imponía leyes segregacionistas, empobrecedoras, que no les permitían desarrollarse como seres humanos. Otro ejemplo es el de los hermanos Castro, gobernantes dictatoriales de la isla de Cuba desde mediados del siglo XX, quienes se perpetuaron en el poder mediante el partido único de gobierno de su régimen comunista.

Las oligarquías tienen inconvenientes como son:

  • Una merma considerable en la competitividad del país: no se está buscando lo mejor para el conjunto del Estado, en consecuencia tu potencial se reduce y la desventaja competitiva se amplía. Dependiendo del contexto internacional, la oligarquía puede suponer una pérdida reputacional grande.
  • Escasez debido a la mala asignación de recursos: guarda relación con el punto anterior. Cuando buscas satisfacer los intereses de unos pocos acabas desaprovechando otros sectores que no interesan a la clase dirigente, pero que son importantes para el progreso de la totalidad del pueblo.
  • Aumenta la desigualdad económica: la Universidad de Oxford presentó un estudio en 2016 con las consecuencias económicas de gobiernos oligárquicos. Una de las cuestiones más destacables fue la diferencia económica entre clases que comentamos al inicio del post. Cuando se buscan los intereses de unos pocos, se descuidan los del resto que conlleva una mayor brecha social.
  • Aumento de la corrupción: evidentemente, en este tipo de gobiernos impera la tiranía y la malversación. Todo vale para cubrir los intereses de la clase dirigente. En ese sentido, la corrupción está presente en prácticamente todos los gobiernos tiránicos. Entre otras cosas porque el Estado de Derecho desaparece bajo su poder.
  • No existe la justicia: la justicia no tiene cabida en gobiernos oligárquicos y esa es una de las cualidades que lo asemejan con sistemas dictatoriales.

La oligarquía es un sistema social, económico y político que acumula el poder y el control en un grupo de personas que comparten clase socioeconómica y que, además, tienen los mismos intereses. La oligarquía comparte características con la dictadura y conlleva una serie de inconvenientes muy contraproducentes para el conjunto de cualquier país.

Sobre la autora:

Silvia Tolosa López. Licenciada en Derecho por la Universidad de Barcelona. Experta en Dirección y Gestión administrativa en la empresa privada y escritora. “No te hace grande lo que tienes, sino que te hace grande lo que compartes”.