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Voluntariado y educación. ¿Es posible otra forma de educar?

Voluntariado y Educacion

Ejercer un voluntariado, sea por cuestiones sociales o católicas, supone una participación y compromiso activos con la sociedad que nos rodea. Si bien en la escuela los educandos adquieren valores a través de una educación formal, a través del voluntariado los alumnos adquieren otras destrezas y valores mediante una educación que denominamos no formal.

El voluntariado, como su nombre indica, es algo altruista y solidario y más que algo impuesto debe ser una propuesta desde los propios centros educativos a conocer otras realidad y otras formas de compromiso con la sociedad. Acercarnos a otros, integrarnos con otros y solidarizarnos con otros que no están en nuestra misma condición, lugar o hasta clase social (aunque no nos guste el concepto de “clases sociales”).

Hoy día, el sistema educativo se enfrenta al gran reto de trasladar a nuestros alumnos los valores intrínsecos al voluntariado: solidaridad, justicia, concienciación ciudadana, respeto por los más débiles o medio ambiente, entre otras cuestiones.

En muchos centros se limita acceder al voluntariado por el tema de la edad. Sin embargo, ayudar a otros no debería tener límite de edad porque los alumnos pueden estar acompañados de un tutor en todo momento o profesores involucrados en dicha tarea cuyo fin es buscar un impacto positivo de dos formas: de niños a la realidad en la que se comprometen y de la realidad de compromiso hacia los niños. Es muy común que en cualquier voluntariado, conforme avance el tiempo, exista una retroalimentación de ambas partes. Cambia la visión de nuestro alrededor, nos ponemos en la piel de otros y nuestra manera de ver el mundo la percibimos con otros ojos. Son muchos jóvenes que acaban afirmando que “reciben más de lo que dan”.

¿Debe ser considerado el voluntariado parte del currículo escolar?

A diferencia de lo que vemos en otros países, el voluntariado en España sigue siendo una asignatura pendiente en los colegios. Matemáticas, Lengua, Inglés o Educación para la Ciudadanía son asignaturas comunes a las que deben enfrentarse los alumnos hoy día en España y, ¿educar en la gratuidad?

La palabra “voluntariado” es algo que todavía desconocen muchos alumnos en nuestro país y no en todos los centros se oferta con la excepción de aquellos centros católicos por su razón de ser. Según la Plataforma Estatal del Voluntariado, solo un 6,2 de la población realiza voluntariados y aquí no mencionamos a los adolescentes. Hablamos de jóvenes de entre 26 y 34 años. ¿Dónde quedan los adolescentes?

En etapas donde se está fraguando el perfil de la persona (adolescencia) debe ser tarea primordial de los centros ofrecer a los alumnos un amplio abanico de opciones para que crezcan en libertar y gratuidad. A veces no siempre una recompensa monetaria es las más placentera. Muchos voluntariados ayudan a descubrir quiénes somos a partir de otros, con otros y descubrimos nuestra vocación: desde enseñar dando clases hasta formar parte de centros penitenciaros o acciones de compromiso con el medio ambiente.

Nuestros quinceañeros ven, a veces, una utopía enfrentarse a un voluntariado porque están acostumbrados a oír que cierta persona se ha ido a África a enseñar, tal otra se ha ido a Perú con los más pobres y así un largo etcétera. Y, esto no deja de verse como algo lejano y utópico.

En Educando Seguro apostamos por la transmisión de valores propios a un voluntariado desde la propia escuela. Para ello, la participación de la familia es esencial para transmitir valores de manera bidireccional. Lo aprendido no se puede quedar en la escuela al igual que lo recibido en la familia no puede permanecer ahí.

El compromiso con la realidad, como forma de ejercer el voluntariado, es algo que debe ser impulsado tanto por padres como por la escuela en aras de crear y criar personas comprometidas con el mundo actual e inmersos en los problemas locales y globales.